Raúl Herrera Labarca

El alacrán y la rana. Ofender sin malas intenciones

Enviado por Raúl Herrera Labarca el 10/10/2009 a las 17:05

Un amigo disculpa a otro, me dice "yo lo conozco, lo hizo sin intención"

Y recordé este viejo cuento

 

"Una mañana, el ALACRAN le pide a una RANA ayuda para CRUZAR EL RIO. Esta le dice que NO por que LA PICARA y MORIRÁ EN CONSECUENCIA, pero después de una larga discusión, el LA CONVENCE de que NO LE VA HACER NADA, ya que también moriría si ella muere y se ahogaElla ACCEDE EN MEDIO DEL CAMINO, EL ARÁCNIDO LA PICA. 

Cuando moribunda, la RANA LE PREGUNTA ¿POR QUÉ?, el ALACRAN solo le responde: “LO SIENTO NO LO PUDE EVITAR, ESTÁ EN MI NATURALEZA”, minutos después la RANA MUERE, y segundos también el alacrán también muere ahogado"
 
 
 
 Podríamos concluir  que el alacrán no tenía la intención de picar a la rana, no le convenía, pero su naturaleza fue más fuerte.
 
Cuando hacemos daño, sin malas intenciones, claramente lo importante es que hacemos daño, lo hacemos por no poder manejar nuestra naturaleza. 
 
En mi experiencia  y estudios de la naturaleza humana, las personas no actuamos con malas intenciones, salvo casos muy excepcionales, por lo tanto la excusa de actuar sin intención, la podemos entender que el daño producido tiene una alta probabilidad de repetirse.
 
Los seres humanos, a diferencia del resto de los animales, tiene la posibilidad de cambiar sus prácticas, su "naturaleza", en eso consiste en gran parte la educación social que recibimos.
 
Socialmente y organizacionalmente, aceptar los daños causados, sólo por que la persona los hizo sin intención, es la aceptación que ese tipo de conducta, y los daños ocasionados, se seguirán repitiendo.
 
 
 
En cambio, la aceptación que lo hizo sin intención de dañar, pedir disculpas y comprometerse a estar atento en el futuro para que no aparezca esa parte de su naturaleza, abre el camino al aprendizaje que nos hace ser mejores

 

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