Raúl Herrera Labarca

Los falsos dilemas con el manejo de nuestra rabia y de las emociones

Enviado por Raúl Herrera Labarca el 30/11/2009 a las 0:23

Guardarse el enojo le hace mal al corazón, este es el titular de una noticia resultado de una investigación realizada por la Universidad de Estocolmo.Y la alternativa que ofrece es clara; no se lo guarde, y tendrá menos probabilidad de sufrir un ataque.

La noticia es muy corta, concluye indicando "No se trata de que los trabajadores les griten a sus jefes, Esa no es la mejor solución, pero siempre es mejor decir en voz alta que uno se siente tratado injustamente y tratar de encontrar una solución"

Y claro, ese es el dilema que ofrece, si me guardo el enojo, me enfermo, si no lo guardo, corro varios riesgos derivados de dañar y enojar al otro con mi enojo.

Lo que a mi me parece que la noticia no muestra, son dos aspectos relativos a nuestras emociones:

  • El primero, es que la emoción no la decidimos, nos pasa. Y nuestra respuesta en el momento no es una decisión consciente, sino que es producto de nuestra historia, de los automatismos que hemos creado para responder a los estímulos del entorno. Se requiere un entrenamiento no trivial para poder decidir la respuesta que damos cuando estamos tomados por una emoción.Y
  • Lo segundo que no se indica, es precisamente la capacidad que tenemos los humanos de aprender a cambiar nuestras reacciones frente a los estímulos externos.  Y ese aprendizaje tiene un componente derivado de la explicación que doy de mi rabia, y un componente corporal producto del entrenamiento que puedo hacer para ampliar mis respuestas posibles frente a los estímulos externos.

Culturalmente, al igual que hacemos con el miedo, hemos catalogado a la rabia como negativa. Sin embargo, biológicamente la necesitamos. Es la emoción que nos permite cuidar nuestros límites. Nos enojamos cuando sentimos que algo nuestro está en peligro, y ese enojo nos pone en predisposición para defender lo nuestro, nos genera fuerza. lL sabe una madre que defiende a su hijo, un perro que ve invadido su territorio, un hombre que es acusado públicamente.

La rabia, y la fuerza que genera, es lo que necesitamos también para ir en pos de nuestros sueños. Con esa fuerza podemos dañar a otros, y asimismo podemos hacer mucho bien. Todo depende donde coloquemos el foco de nuestra rabia.  Como indica la foto de la noticia que comento, la rabia no implica violencia, sino que fuerza y foco.

Lo que pocas veces hacemos es la reflexión,  la pregunta acerca de qué es lo nuestro que estamos defendiendo. Y cuando hacemos esta reflexión, podemos ver que en muchos casos, nuestro enojo deriva de nuestro ego, de la imagen de nosotros mismos que hemos construido y que creemos que somos.

Así cuando otro habla de mí o de mi quehacer, y difiere de lo que yo creo, lo veo como un ataque a mí, a mi ser, en lugar de verlo simplemente como una opinión distinta. Aprender a mirar que defendemos cuando sentimos rabia, es un gran medio para conocernos a nosotros mismos, y de ahí aprender a soltar, a desapegarnos de aquello que realmente no es relevante y no nos constituye.

Y con la reflexión hecha podemos ir al aprendizaje, en que el cuerpo genera nuevos mecanismos automáticos, más poderosos que los antiguos, y lo hacemos de la misma forma como incorporamos cualquier práctica, llevando la atención en forma recurrente a la nueva interpretración que queremos generar en nosotros.

Sincrónicamente, encuentro el resultado de otro estudio, esta vez uno financiado por los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU, con base en el aprendizaje. Este estudio muestra como la meditación reduce en un 50% los infartos. No se trata de expresar la rabia, no se trata de reprimirla, se trata de colocarla a nuestro servicio.

Y yendo más allá de la noticia, creo que si el estudio mirara otras variables, descubriría que los ataques al corazón no los genera la rabia contenida, sino  que es el miedo a expresar la rabia lo que daña la salud

Sitios que enlazan este artículo:

Condorito
el 01/12/2009 a las 19:56

jojojo. oye pero esa no es la foto de un coachee despues de un coaching de sala???  (me refiero al personaje de color verde).

saludos (pura buena onda).


Alvaro Godoy
el 26/12/2009 a las 15:39

Raul, comparto plenamente lo que dices. Hay juicios instalados sobre la rabia que nos enferman mas que la rabia misma. Clave el tema que abordas, sobre todo ahora que abundan los maltratos explosivos a menores, mujeres, violencia en las escuelas, depresiones e infartos.

 

Se nos enseñan desde niños a controlar nuestras reacciones. Sin embargo,  se nos enseña muy poco a escuchar y respetar nuestras emociones, ni menos como darles una expresión sana.

 

¿Qué sucede entonces con nuestras emociones? ¿A dónde se van? …como preguntaría Silvio Rodríguez.

 

Si no se transforma en acción, la emoción se queda – permanece- en el cuerpo y en la mente. Cuando se queda en el cuerpo detenida nos enfermamos, es decir, tenemos reacciones fisiológicas inconsistentes con el contexto. Sentimos frio, cuando en el ambiente no existe un estímulo para aquello (nos congelamos). Nos duele el estomago cuando no hemos comido nada malo. Nos enfermamos de algo en la garganta  envenenados de palabras que no dijimos. En la mente, que es otro órgano de nuestro cuerpo, entra una plaga de reproducción muy rápida. Nos llenamos de juicios cargados de resentimientos. Juicios sobre los otros, aquellos que parecen ser los provocadores de nuestro malestar, incomodidad o desasosiego. Esos juicios quedan ahí, parapetados en el silencio de la garganta, dan vueltas en nuestra cabeza como leones enjaulados y ocupan nuestra mente completamente sin dejarla pensar en lo que ocurre en el presente- que es la función normal de este órgano. La mente se confunde, colapsa, atacado por un virus que ocupa todo su ram. Podríamos decir, de cierta manera, que estos juicios están a cambio de acciones no realizadas. O dicho de otro modo, que construimos un juicio para evitar actuar.

 

 

Te envito a leer un articulo que escribi en mi blog que habla del poder de las emociones:

 

http://coaching.bligoo.com/content/view/453374/El-poder-de-las-emociones-y-el-coaching.html#content-top

 

Alvaro Godoy Haeberle


Comentarios de este artículo en RSS